En un restaurante de España yo no empiezo con una regla automática del 20 %. La información turística oficial indica que la propina no es obligatoria y que, cuando se deja, suele ser un gesto voluntario que puede rondar porcentajes modestos.
Lo que miro en la cuenta
Yo reviso el total, posibles cargos y la calidad del servicio. Si quiero añadir algo, comparo 5 % y 10 % o simplemente dejo una cantidad pequeña que tenga sentido para la cuenta.
No considero que un botón del terminal convierta ese gesto en obligatorio.
Cuando viajo, cambio mi referencia
En Estados Unidos u otros mercados las expectativas pueden ser distintas. Por eso uso la guía de propinas por país antes de trasladar mi costumbre española al extranjero.
Cargos y propina siguen separados
Si aparece un cargo de servicio, yo primero averiguo qué representa. Servicio incluido y propina me ayuda a no sumar dos veces conceptos parecidos.
Para mí, entender la cuenta viene antes que elegir un porcentaje.